Ayer, mi cabeza fue más fuerte que mi cuerpo. Aunque éste último quería dejarlo ya, quería descansar, en mi cabeza sólo cabía la posibilidad de terminar. De acabar esos veinte largos e interminables kilómetros, que hicieron que mi cabeza se planteara, en buena parte de la prueba, abandonar. Pero no. No iba a hacerlo. A pesar de tomármelo como un buen entrenamiento, no quería hacerlo. No quería salir.
Quería terminar; principalmente, por mí, por mi entrenador, y por la gente que estaba allí animándome, que estaba animándome desde casa a través del streaming (¡Muchas gracias a todos! Sin vosotros sería imposible).

Me precipité y salí mucho más rápido de lo que anteriormente tenía preparado. Pasé el primer kilómetro por debajo de los cinco minutos. Los cinco primeros kilómetros en 25:10 . Los 10 en 52:20. Pero a partir de ahí el cuerpo empezaba a decir basta. Por salir tan rápido. Por no querer quedarme sólo desde el principio. Por no saber regular bien las fuerzas. Pero en fin, que estoy muy orgulloso, principalmente, de haber terminado. A pesar de la marca. A pesar de que hoy no me muevo. Pero es una sensación INCREÍBLE. Haber terminado un 20 kilómetros con 18 años. Sin ningún «aviso» por parte de los jueces (del panel IAAF).
Ésto me ayuda y me motiva de cara las próximas competiciones en las que estoy seguro que daré lo mejor y lucharé al máximo.

Resultados oficiales.






¡Nos vemos en las pistas! 😉

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