martes, 3 de octubre de 2017

Desde mi más profundo desprecio

Parece que, por fin, se van ustedes. Usted, aferrado a la poltrona como una garrapata, resistiéndose con todas sus fuerzas y dispuesto a que el país se hunda antes que abandonar su puesto en La Moncloa, en el que no ha hecho usted más que daño a la inmensa mayoría de los españoles. Mentiroso, altivo, autoritario y servil con los de arriba, presunto corrupto y amparador de corruptos y ladrones, falso, inculto, vulgar y pretencioso, realmente es usted una vergüenza para cualquier país civilizado. Y la banda de ladrones a la que llama usted partido, cortada a su imagen y semejanza. O al revés, tanto da.

No han dejado ustedes un euro público sin metérselo en el bolsillo; han robado en prácticamente todos los cargos públicos que han ejercido. No hay más que ver Valencia. Han malversado, despilfarrado o simplemente trincado en todas las actividades de la administración pública, en las adjudicaciones, licitaciones, contratas, concesiones y subvenciones. Se han apropiado dineros públicos de todas partes, desde las instituciones más solemnes a los colegios de niños y los programas de solidaridad internacional, desde las dotaciones de infraestructuras hasta las contratas de suministros a los hospitales. No es que carezcan ustedes del mínimo sentido de la ley moral kantiana; es que son ustedes una banda de granujas.

Constituyó usted desde el pincipio un gobierno de analfabetos, imbéciles, psicópatas, corruptos, meapilas, cínicos sin escrúpulos, ultrarreaccionarios, aprovechados e inútiles, todos, claro está, muy atentos a lo que pudieran afanar y cómo podían amargar la vida a la gente despojándola de todo. Han provocado ustedes una involución democrática única, según sus cánones neofranquistas. Han reprimido los derechos y libertades, suprimido la democracia en los espacios públicos. Han esclavizado a los trabajadores, empobrecido a la gente y obligádola a emigrar, aumentado la cantidad de parados sin prestación, robado a los pensionistas, privado de ayudas a los dependientes y esquilmado el erario.

Han corrompido el Estado de abajo arriba, han llenado la administración de funcionarios venales, parientes, enchufados, deudos, allegados o simples pelotas; han destruido la objetividad de los medios de comunicación públicos, empleados sistemáticamente como aparatos de agit/prop, de ese fascismo "amable" y sonriente que los caracteriza y que llaman ustedes "liberalismo"; tienen periodistas-provocadores directamente a sueldo de ls grandes empresas como el Corte Inglés (y a saber cuántas más), engañando a toda la ciudadanía, verdaderos esbirros como la colección de sinvergüenzas que según parece han cobrado sobresueldos o han estafado en Valencia, Galicia, Madrid, etc.

Y han destruido ustedes el país por su infinita codicia, mezclada con su incompetencia e irreductible estupidez. Los catalanes se van y hacen bien porque nadie con un ápice de dignidad puede soportar estar gobernado por un hatajo de sinvergüenzas, corruptos y ladrones.
Un desastre que durará muchos, muchos años y el principal responsable es usted, el de los sobresueldos. Váyanse ya rodeados todos del oprobio, el ludibrio y el desprecio de sus conciudadanos. Pasen antes por caja, devuelvan lo afanado y preséntense al juez.

Ramón Cotarelo, politólogo, catedrático y escritor español.

domingo, 1 de octubre de 2017

Catalunya, estem amb vosaltres

Se me hace muy duro. Y me entristecen las imágenes que llegan desde Cataluña. Tanta sangre. ¿Y por qué? Por algo tan simple como es VOTAR. Decidir su futuro, el de sus hijos y nietos. Por hacer valer sus sentimientos. Por creer en una Cataluña libre, o en una Cataluña española (ambas opciones son igual de legítimas).

Y me pregunto...¿tanto cuesta dejar votar y expresarse al pueblo, tal y como lo refleja el artículo 23.1 de la tan defendida Constitución Española? ¿Tanto cuesta respetar las distintas opiniones de un pueblo que pide votar y decidir su futuro? ¿Tanto cuesta, simplemente, sentarse a hablar, antes que dar porrazos al primero que encuentre la Policía por la calle?

Hoy, tristemente, hemos visto imágenes más propias de la dictadura francista, que de una supuesta democracia. Porque sí, no dejar votar es propio de una dictadura. Cargar contra el pueblo por querer votar es propio de la época de Franco, el fundador del PP. Su querido y amado líder.


Siento vergüenza y tristeza. Vergüenza por la actuación del gobierno. Tristeza por el pueblo catalán que, intentando defender su derecho a votar, recibió porrazos y puñetazos. Ésto no es democracia. Pero que lo sepan: NO NOS CALLARÁN.

Caminemos de la mano para eliminar, fumigar, echar a éste gobierno inútil. Tumbaremos éste estado represor. Caminemos de la mano, Catalunya.
Juntos somos muchos más ❤️