lunes, 15 de enero de 2018

Toca levantarse y seguir

El pasado sábado competía, por cuarto año consecutivo, en el pueblo de Campo de Criptana (Ciudad Real), por cuarta vez asistía a esa tan bonita prueba. Mi objetivo: terminar lo mejor posible en cuanto a puesto y marca, aunque sabía que no podría dar mucho de mí, ya que no preparé nada bien esa prueba, con escasos entrenamientos antes de la misma; además, tenía el hándicap de una fuerte gripe vírica que desde el viernes nada más levantarme noté, con un fuerte dolor de garganta, mocos con sangre y tos fuerte.
Había que competir igual. Una simple gripe no iba a ser un impedimento para competir. Sabía que lo iba a pasar mal durante la prueba ya que tenía dificultad de respiración, pero tenía que competir, aunque lo enfocase más como un entrenamiento que como competición: no me jugaba nada.

Llovió. Hizo muchísimo frío. Se retrasó algo la competición. Calenté quizás poco. Pero salí bien. Me notaba cómodo. Aguanté los 5 primeros kilómetros a un ritmo decente (para lo que había entrenado). Pero a partir del kilómetro 6 me empecé a encontrar muy mareado. Tal fue así que a falta de 250 metros para completar la 6 vuelta me desvanecí, delante de un juez, perdiendo el conocimiento por unos segundos. Pero me levanté, y continué. No me importaba mucho la marca, no me importaba la gripe, yo simplemente quería terminar esa prueba, como ya dije, por cuarto año consecutivo.
A partir de esa caída algunos miembros de las emergencias de la prueba me hablaban preguntándome como estaba, así como conocidos que estaban entre el público. No alcanzaba a escuchar a nadie. No era tampoco capaz de hablar. Quería terminar de una vez.

Nada más llegar a la meta, escasos centímetros antes me volví a desvanecer, ésta vez más fruto del cansancio. Creo que llegué a perder el conocimiento durante unos pocos segundos. Pero sólo se quedó en un susto. No fue nada más que una caída, que se debía a la mala oxigenación del organismo fruto de la mala respiración por la gripe.

Tras hacer algunas pruebas éste lunes y no encontrar nada destacable, más allá de la gripe, puede decirse que no fue más que un susto del cuál quedará el recuerdo de los ánimos de los que allí estaban y se preocuparon después de lo sucedido.

Agradecer a todos esos que me animásteis y estuvísteis conmigo, a todos mis compañeros, a mi entrenador, al equipo de emergencias de la prueba, a los jueces y a la organización por la atenta, rápida y eficiente respuesta recibida.

Intentaré seguir trabajando para volver a mis marcas, y a preparar esos 20 kilómetros que son uno de los objetivos de la temporada, así como las ligas de Primera División Nacional para nuestro equipo.

Un abrazo,
Emilio Novás

Imagen de la prueba.

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